HORA DE LA LEALTAD Y LOS PRINCIPIOS

Con la monserga de que, en la política “moderna”, la criollada y el oportunismo pragmático suplen a la ideología y que, por lo tanto, la caracterización histórica de las colectividades partidarias de derecha e izquierda es obsoleta, la derecha   bruta y achorada (DBA), como la define uno de sus más lúcidos representantes mediáticos, y el Papa Juan Pablo segundo la llamó “capitalismo salvaje”, prefiere tipificarse de centro de recha y, sus fragmentados oponentes, que nos recuerdan a la fábula de los galgos y los podencos de Iriarte,  como centro izquierdo.

De allí que resulta natural como reencuentro con las raíces, el pacto entre el Aprismo y el Partido Popular Cristiano, porque el primero hace buen tiempo emigró del hábitat fundacional y el segundo lo hizo desde su fundación escindiendo al Partido Demócrata Cristiano (PDC), ideológicamente de izquierda. Hoy la sigla PAP del Partido Aprista Peruano.

Tampoco hubiera sorprendido la inclusión, en ese conglomerado, del “Partido” de PPK ni del actual Alberto Fujimori, que se enmascara para cada proceso electoral. No era impredecible que el APRA y el PPC se vieran precisados a buscar el apoyo de personajes del circo, la farándula y el deporte, para ganar votos, que ya les dio buenos resultados en comicios anteriores. Ahora viene la pugna por los poderes Ejecutivo y Legislativo.

Este contexto habría justificado también que algunos debutantes con antecedentes de izquierda y/o inquilinos de la derecha, con sus propios seudos partidos y poder mediático, hayan optado por alternativas de reacomodo luego de conocer los sondeos de opinión con miras a las elecciones del 10 de abril. Contra el propósito de no dejarlo notar, este maquiavelismo “no era impredecible que el APRA y el PPC se vieran precisados a buscar el apoyo de personajes del circo, la farándula y el deporte, para ganar votos”.

Podía ni puede pasar inadvertido pues la ciudadanía está tomando conciencia de tan grosera manipulación. Todavía es tiempo de reflexión –a continuidad del primer paso unitario de la izquierda- para demostrar, ante las ánforas, que al electorado se le respeta. Hay encuestas serias silenciadas que desmienten las coincidencias de resultados respecto al elenco de la DBA y sus acólitos preferidos.

Por ello ya no es absurda la presencia de connotados progresistas e izquierdistas en las listas parlamentarias ni menos que algunos se ganaran ese “derecho” infiltrándose en la izquierda para petardear al Frente Amplio.

Felizmente son más los que han vuelto al redil para quedarse, sin obvios ruido mediático ni notoriedad, y aportar a un proyecto nacional. Inclusive los “disidentes”, con capacidad de autocrítica, tienen una oportunidad de rectificación.

Parecería como que no sólo hay amnesia sobre los significados fraternos de política e ideología y hasta del buen uso del idioma y sus funciones comunicacionales. Al “emprendedurismo” exitoso se le asocia con la acumulación de riqueza.

Habría quienes de confirmarse los informes periodísticos difundidos en los Estados Unidos esperan convertirse en millonarios en el negocio presidencial y legislativo. Aseguran no tener ingreso fijo alguno y ocultan a sus auspiciadores internacionales. Pronto “emprenderán” la batalla –que se prevé encarnizada en lo que falta para el sufragio- con el concurso desigual del sensacionalismo mediático.      
Por: Segundo Llanos Horna